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domingo, 16 de febrero de 2014
Bolivia ya tiene su plataforma de ‘crowdfunding’
El portal vivirENbolivia lanzó la primera plataforma de crowdfunding (financiación colectiva) en Bolivia: Ágora, un innovador servicio que representa una oportunidad para los emprendedores que quieran conseguir auspicio económico a través de internet.
El crowdfunding permite a una persona particular o empresa obtener fondos para el desarrollo de proyectos o iniciativas a través de pequeñas donaciones que pueden realizar los usuarios de internet en todo el planeta.
“Ágora es la primera plataforma de crowdfunding en Bolivia”, aseguró Danilo Casati, director ejecutivo de vivirENbolivia, joven empresa boliviana que lanzó la iniciativa el 13 de enero.
Este concepto de financiamiento existe desde hace décadas, pero registra actualmente un fuerte crecimiento gracias al auge de las redes sociales.
Las propuestas que sean presentadas en Ágora serán publicadas después de haber pasado por un estudio de factibilidad gratuito, que incluye un análisis del importe solicitado y la relevancia del interesado en las redes sociales, explicó Casati.
A partir de la publicación, otros usuarios de la red pueden efectuar sus aportes desde cualquier parte del mundo.
Tras concluir el periodo de recaudación o alcanzar el importe fijado, los fondos son entregados al responsable de cada proyecto. Si no se reúne el monto necesario, los fondos pueden ser devueltos o pasar a formar parte del capital inicial del emprendedor, que será quien decidirá el destino de estos recursos. Los donantes reciben una regalía por su apoyo a la iniciativa y la empresa cobra una comisión del 9% sobre los recursos entregados.
El estado de la recaudación de cada proyecto publicado, así como la cantidad de donantes, se podrán conocer en Ágora.
El sitio, inicialmente, recibirá proyectos que puedan financiarse hasta con $us 5.000, cifra que se incrementará tan pronto como la plataforma (http://www.vivirenbolivia.net/agora/) publique más iniciativas.
Recursos. El crowdfunding puede ser usado para muchos propósitos, desde el nacimiento de compañías o pequeños negocios hasta artistas buscando apoyo de sus seguidores y la financiación de viviendas, escuelas y dispensarios.
La primera campaña publicada por Ágora es para Carla Vaca Díez, conocida como “la voz del soul de Bolivia”, que está a punto de lanzar su primer álbum. A diferencia de plataformas similares en otros países, Ágora ofrece un trato cercano y personal, porque opera en Bolivia; y permite que el aporte pueda ser hecho mediante tarjetas de crédito, débito, PalPay (de transferencias internacionales) o Tigo Money, entre otras ventajas, dijo Casati.
Alta dinámica importadora en Bolivia
Si bien las exportaciones le sonríen al país, pues en 2013 superaron los $us 12.000 millones, las compras al exterior crecen de forma acelerada
El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de reportar los resultados del comercio exterior boliviano para la gestión 2013, confirmando en términos generales el buen desempeño que ha tenido el país en su intercambio con el mundo.
Los datos indican que hay un nuevo récord exportador por $us 12.043 millones, pero también hacen notar que las importaciones llegaron a un nuevo pico de $us 9.275 millones.
Si bien el balance parece positivo, no deja de preocupar el hecho de que mientras las ventas externas crecieron apenas un 2% en términos de valor y un 17% en volumen, las importaciones lo hicieron un 12% y 4%, respectivamente, vale decir que, desde el punto de vista de las exportaciones, solo la subida del quantum impidió su caída, mientras que en lo que hace a las compras externas, pese a una menor expansión de su volumen, su valor de importación creció imponentemente.
La consecuencia del mayor crecimiento del valor de las importaciones respecto a la subida de las exportaciones ha tenido impacto en la balanza comercial que -si bien presenta un superávit de $us 2.768 millones- decayó en su desempeño un 9%, significando para el país ingresar $us 753 millones menos que en la gestión 2012. Este negativo impacto debe servir de alerta, de aquí en adelante.
Escenario de las exportaciones
A destacar, el papel de los hidrocarburos, que aportan con $us 6.590 millones, un 55% de las ventas al exterior, gracias a la expansión de su volumen. También se deben preponderar las exportaciones no tradicionales (ENT) que lograron dos nuevos récords: $us 2.415 millones y un portentoso volumen de 3,4 millones de toneladas, siendo el sector oleaginoso la punta de lanza con casi $us 1.300 millones y 2,5 millones de toneladas.
Para preocuparse: a) la ralentización de las ventas externas por la baja de precios internacionales; b) la alta dependencia de un solo recurso natural extractivo no renovable, como el gas; c) la estrepitosa baja de los minerales por cerca de $us 700 millones, pese a exportar un 4% más en volumen; d) las caídas de los sectores maderero y textil, estando en su peor momento en términos de volumen y valor; y, e) la pérdida de mercados -86 en 2013 versus 110 de años antes- destacando, eso sí, el protagonismo adquirido por EEUU, siendo hoy el primer país destinatario, y Colombia el mercado latinoamericano más importante, a parte de Argentina y Brasil.
Crecen las importaciones
Del lado de las compras externas, la gran preocupación tiene que ver con su frenético incremento, dado que la progresión de su expansión ha superado al de las exportaciones en los últimos años. De seguir así el saldo positivo en la balanza comercial no solo seguirá cayendo, sino que en menos de tres años el superávit podría terminar e incluso el balance tornarse deficitario.
Importar no es malo, pero comprar lo que se produce no es correcto. Ítems como “alimentos y bebidas” y “combustibles y lubricantes” con importaciones récord por $us 641 y $us 1.215 millones deberían merecer políticas públicas de sustitución competitiva de importaciones para ahorrar dólares y generar empleo en el país. Igual pasa con los “artículos de consumo”, que suman cerca de $us 1.000 millones. Y si bien los “suministros industriales”, “bienes de capital” y “equipo de transporte” configuran el grueso importado (69%), la gran incógnita es, ¿cómo continuar financiando esas compras cuando las divisas por exportación no alcancen en época de vacas flacas?
Una preocupación adicional
Con su comercio exterior boyante, la economía pasó a ser una de las más integradas al mundo -al tener hoy casi un 70% de coeficiente de apertura, por lo que su sostenibilidad demanda encarar prioridades como una infraestructura y logística adecuadas a fin de manejar una carga creciente que significa ya 10 millones de toneladas en productos tradicionales y no tradicionales con un alto uso del transporte terrestre.
Pero hay algo más: si el comercio exterior ha pasado a ser una pieza clave para de-sarrollar al país: ¿estamos de verdad preparados institucionalmente para enfrentar el reto de su expansión? ¿Se están tomando las mejores decisiones sobre la materia? ¿Conviene seguir administrando cupos para las exportaciones o la lección aprendida durante estos años es que cuando se deja hacer el sector responde mejor?
Finalmente, con semejante dinámica importadora, ¿no podrá producirse también un colapso operacional por los incomprensibles cambios normativos, como hacer cuesta arriba el trabajo a los agentes despachantes de Aduana cuando, en su calidad de auxiliares de la función pública aduanera, deberían merecer más bien la máxima consideración del Estado?
LAS FRASES
“Destacar el papel de los hidrocarburos, que aportan con $us 6.590 millones, un 55% del de las ventas al exterior. También se deben preponderar las exportaciones no tradicionales, que vendieron $us 2.415 millones”
“En los últimos años, la gran preocupación tiene que ver con su frenético incremento (de la importación), actividad que puede desequilibrar la balanza comercial del país”
PERFIL
Ámbito profesional
Llcenciado en Economía por la Uagram con especialidad y maestría en Comercio Internacional. Diplomado en liderazgo por la Universidad Militar Mcal. Bernardino Bilbao Rioja. Gerente del IBCE desde 1996. Asesor de delegaciones gubernamentales en negociaciones internacionales. Destacado como economista de 2002 por el Colegio de Economistas de Santa Cruz. El Concejo Municipal de Santa Cruz de la Sierra lo distinguió con la Medalla al Mérito (2007).
El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de reportar los resultados del comercio exterior boliviano para la gestión 2013, confirmando en términos generales el buen desempeño que ha tenido el país en su intercambio con el mundo.
Los datos indican que hay un nuevo récord exportador por $us 12.043 millones, pero también hacen notar que las importaciones llegaron a un nuevo pico de $us 9.275 millones.
Si bien el balance parece positivo, no deja de preocupar el hecho de que mientras las ventas externas crecieron apenas un 2% en términos de valor y un 17% en volumen, las importaciones lo hicieron un 12% y 4%, respectivamente, vale decir que, desde el punto de vista de las exportaciones, solo la subida del quantum impidió su caída, mientras que en lo que hace a las compras externas, pese a una menor expansión de su volumen, su valor de importación creció imponentemente.
La consecuencia del mayor crecimiento del valor de las importaciones respecto a la subida de las exportaciones ha tenido impacto en la balanza comercial que -si bien presenta un superávit de $us 2.768 millones- decayó en su desempeño un 9%, significando para el país ingresar $us 753 millones menos que en la gestión 2012. Este negativo impacto debe servir de alerta, de aquí en adelante.
Escenario de las exportaciones
A destacar, el papel de los hidrocarburos, que aportan con $us 6.590 millones, un 55% de las ventas al exterior, gracias a la expansión de su volumen. También se deben preponderar las exportaciones no tradicionales (ENT) que lograron dos nuevos récords: $us 2.415 millones y un portentoso volumen de 3,4 millones de toneladas, siendo el sector oleaginoso la punta de lanza con casi $us 1.300 millones y 2,5 millones de toneladas.
Para preocuparse: a) la ralentización de las ventas externas por la baja de precios internacionales; b) la alta dependencia de un solo recurso natural extractivo no renovable, como el gas; c) la estrepitosa baja de los minerales por cerca de $us 700 millones, pese a exportar un 4% más en volumen; d) las caídas de los sectores maderero y textil, estando en su peor momento en términos de volumen y valor; y, e) la pérdida de mercados -86 en 2013 versus 110 de años antes- destacando, eso sí, el protagonismo adquirido por EEUU, siendo hoy el primer país destinatario, y Colombia el mercado latinoamericano más importante, a parte de Argentina y Brasil.
Crecen las importaciones
Del lado de las compras externas, la gran preocupación tiene que ver con su frenético incremento, dado que la progresión de su expansión ha superado al de las exportaciones en los últimos años. De seguir así el saldo positivo en la balanza comercial no solo seguirá cayendo, sino que en menos de tres años el superávit podría terminar e incluso el balance tornarse deficitario.
Importar no es malo, pero comprar lo que se produce no es correcto. Ítems como “alimentos y bebidas” y “combustibles y lubricantes” con importaciones récord por $us 641 y $us 1.215 millones deberían merecer políticas públicas de sustitución competitiva de importaciones para ahorrar dólares y generar empleo en el país. Igual pasa con los “artículos de consumo”, que suman cerca de $us 1.000 millones. Y si bien los “suministros industriales”, “bienes de capital” y “equipo de transporte” configuran el grueso importado (69%), la gran incógnita es, ¿cómo continuar financiando esas compras cuando las divisas por exportación no alcancen en época de vacas flacas?
Una preocupación adicional
Con su comercio exterior boyante, la economía pasó a ser una de las más integradas al mundo -al tener hoy casi un 70% de coeficiente de apertura, por lo que su sostenibilidad demanda encarar prioridades como una infraestructura y logística adecuadas a fin de manejar una carga creciente que significa ya 10 millones de toneladas en productos tradicionales y no tradicionales con un alto uso del transporte terrestre.
Pero hay algo más: si el comercio exterior ha pasado a ser una pieza clave para de-sarrollar al país: ¿estamos de verdad preparados institucionalmente para enfrentar el reto de su expansión? ¿Se están tomando las mejores decisiones sobre la materia? ¿Conviene seguir administrando cupos para las exportaciones o la lección aprendida durante estos años es que cuando se deja hacer el sector responde mejor?
Finalmente, con semejante dinámica importadora, ¿no podrá producirse también un colapso operacional por los incomprensibles cambios normativos, como hacer cuesta arriba el trabajo a los agentes despachantes de Aduana cuando, en su calidad de auxiliares de la función pública aduanera, deberían merecer más bien la máxima consideración del Estado?
LAS FRASES
“Destacar el papel de los hidrocarburos, que aportan con $us 6.590 millones, un 55% del de las ventas al exterior. También se deben preponderar las exportaciones no tradicionales, que vendieron $us 2.415 millones”
“En los últimos años, la gran preocupación tiene que ver con su frenético incremento (de la importación), actividad que puede desequilibrar la balanza comercial del país”
PERFIL
Ámbito profesional
Llcenciado en Economía por la Uagram con especialidad y maestría en Comercio Internacional. Diplomado en liderazgo por la Universidad Militar Mcal. Bernardino Bilbao Rioja. Gerente del IBCE desde 1996. Asesor de delegaciones gubernamentales en negociaciones internacionales. Destacado como economista de 2002 por el Colegio de Economistas de Santa Cruz. El Concejo Municipal de Santa Cruz de la Sierra lo distinguió con la Medalla al Mérito (2007).
Doria Medina llama “ratas” a impulsores de nacionalización
El empresario y principal accionista de la Sociedad Boliviana de Cemento, Samuel Doria Medina, tildó de “ratas” a los que pretenden nacionalizar la planta de El Puente.
Doria Medina habló en ese tono, al cumplirse los 17 años de esa industria bajo la administración de una gigante empresa cementera que es dueña también de Cemento Viacha (La Paz), Emisa (Oruro) y Cemento Warnes (Santa Cruz).
“Ya sabemos quiénes son las ratas que tratan de aprovecharse y no actúan de manera sincera”, declaró el empresario y evitó mencionar nombres.
El senador Adolfo Mendoza y el asambleísta Marcelo Poma, ambos militantes del MAS, impulsan la expropiación de la planta de cemento El Puente, con el argumento de que no está aportando al desarrollo y que su privatización se hizo con supuestas irregularidades
Doria Medina habló en ese tono, al cumplirse los 17 años de esa industria bajo la administración de una gigante empresa cementera que es dueña también de Cemento Viacha (La Paz), Emisa (Oruro) y Cemento Warnes (Santa Cruz).
“Ya sabemos quiénes son las ratas que tratan de aprovecharse y no actúan de manera sincera”, declaró el empresario y evitó mencionar nombres.
El senador Adolfo Mendoza y el asambleísta Marcelo Poma, ambos militantes del MAS, impulsan la expropiación de la planta de cemento El Puente, con el argumento de que no está aportando al desarrollo y que su privatización se hizo con supuestas irregularidades
De La Paz a la meca del comercio
n 1997, un grupo de 10 comerciantes de telas fue invitado por empresas coreanas a conocer las industrias de ese país. Entre esos comerciantes estaban los Tenorio-Calle, una familia que manejaba el negocio de los géneros desde los 70.
"Se interesaron en nosotros porque en La Paz vendíamos el mismo volumen de tela que en África y Europa. Les explicamos que era porque para hacer una pollera se usaban hasta seis metros de tela y que desde febrero teníamos fiesta tras fiesta folklórica”, recuerda Egberto Tenorio.
Ese viaje fue determinante para los Tenorio-Calle, sobre todo para la madre, Emiliana Calle, quien dos años después, en 1999, decidió viajar a China con unas amigas guiada por una empresa chilena.
"Nos pareció una locura. Mi mamá no había terminado ni la primaria. La China era un mito para nosotros, pero ella fue”, dice.
En ese viaje Emiliana y sus compañeras pasaron prácticamente un mes encerradas en un hotel porque dependían de los traductores; además, en el país asiático era invierno.
"Mi mamá se dio modos y consiguió tarjetas de muchos proveedores y de un chino traductor. Regresó a Bolivia y contactamos a ese chino. En 2000 yo viajé con ella con las tarjetas, aprendimos las palabras clave en chino y allá se nos abrieron las puertas”, añade.
Al mismo tiempo, otros comerciantes de la Uyustus y de la Eloy Salmón que compraban sus productos en Iquique y Arica descubrieron que la meca del comercio era China.
Así, vendedores de juguetes, zapatillas deportivas, ropa para niños, telas y bisutería se embarcaron rumbo a Asia. Entre ellos estaba Natividad Saca, una comerciante de calcetines.
"Se interesaron en nosotros porque en La Paz vendíamos el mismo volumen de tela que en África y Europa. Les explicamos que era porque para hacer una pollera se usaban hasta seis metros de tela y que desde febrero teníamos fiesta tras fiesta folklórica”, recuerda Egberto Tenorio.
Ese viaje fue determinante para los Tenorio-Calle, sobre todo para la madre, Emiliana Calle, quien dos años después, en 1999, decidió viajar a China con unas amigas guiada por una empresa chilena.
"Nos pareció una locura. Mi mamá no había terminado ni la primaria. La China era un mito para nosotros, pero ella fue”, dice.
En ese viaje Emiliana y sus compañeras pasaron prácticamente un mes encerradas en un hotel porque dependían de los traductores; además, en el país asiático era invierno.
"Mi mamá se dio modos y consiguió tarjetas de muchos proveedores y de un chino traductor. Regresó a Bolivia y contactamos a ese chino. En 2000 yo viajé con ella con las tarjetas, aprendimos las palabras clave en chino y allá se nos abrieron las puertas”, añade.
Al mismo tiempo, otros comerciantes de la Uyustus y de la Eloy Salmón que compraban sus productos en Iquique y Arica descubrieron que la meca del comercio era China.
Así, vendedores de juguetes, zapatillas deportivas, ropa para niños, telas y bisutería se embarcaron rumbo a Asia. Entre ellos estaba Natividad Saca, una comerciante de calcetines.
Gestionan crédito para construir una planta de tuberías
La Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH) gestiona un crédito superior a los 100 millones de bolivianos en el Banco Central de Bolivia (BCB) para ejecutar su proyecto de fabricación de tuberías, accesorios y filmes de polietileno, informó ERBOL Digital.
La EBIH instalará una planta que mantendrá cuatro líneas de producción: tapones para garrafas de gas licuado de petróleo, tuberías para la red secundaria de gas natural, geomembranas y agrofilmes, que se utilizan en la construcción de invernaderos de carpas solares.
El crédito de 100 millones se empleará para adquirir el terreno donde se erigirá la planta, la maquinaria y, además, también garantizará la provisión de los insumos requeridos para la producción en los primeros tres meses.
El proyecto de fabricación de tuberías, accesorios y filmes de polietileno sería ejecutado en un año, informa ERBOL Digital.
La semana pasada, el viceministro de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos, Álvaro Arnez, aseguró que se reservaron 101,2 millones de bolivianos del Presupuesto General del Estado (PGE) 2014 para la construcción de la planta de producción de tuberías y accesorios para redes de gas natural en la ciudad de El Alto, según ABI.
"Ya se garantizó el financiamiento para la planta, son alrededor de 101,2 millones de bolivianos ya separados del presupuesto 2014”, declaró la autoridad a los medios estatales.
La EBIH instalará una planta que mantendrá cuatro líneas de producción: tapones para garrafas de gas licuado de petróleo, tuberías para la red secundaria de gas natural, geomembranas y agrofilmes, que se utilizan en la construcción de invernaderos de carpas solares.
El crédito de 100 millones se empleará para adquirir el terreno donde se erigirá la planta, la maquinaria y, además, también garantizará la provisión de los insumos requeridos para la producción en los primeros tres meses.
El proyecto de fabricación de tuberías, accesorios y filmes de polietileno sería ejecutado en un año, informa ERBOL Digital.
La semana pasada, el viceministro de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos, Álvaro Arnez, aseguró que se reservaron 101,2 millones de bolivianos del Presupuesto General del Estado (PGE) 2014 para la construcción de la planta de producción de tuberías y accesorios para redes de gas natural en la ciudad de El Alto, según ABI.
"Ya se garantizó el financiamiento para la planta, son alrededor de 101,2 millones de bolivianos ya separados del presupuesto 2014”, declaró la autoridad a los medios estatales.
La apuesta es a todo o nada; la palabra y la ética valen oro Traductores y empresas, la llave para abrir el comercio
En Bolivia, los traductores y las empresas que ofrecen servicios de viajes de negocios son algunas opciones a la hora de explorar el mercado chino y otros de Asia.
Mientras las empresas organizan todo el viaje -pasajes aéreos, alojamiento, las visitas a las ferias y servicios de importación-, el traductor es una persona que vive en China, pero que no hace sólo de intérprete, sino que opera como un asesor de negocios.
Conoce minuciosamente todas las novedades que lanza cada fábrica y maneja las normas de comercio exterior para verificar la calidad de los productos que adquiere la persona a la que asesora, para luego embarcarlos rumbo a los puertos de Iquique, Chile, señala Edwin Ponce, quien aspiraba estudiar en China para ser traductor.
Trabaja por una comisión que oscila entre el 3 y 5%, dependiendo de la temporada: si es alta -cuando se realizan las ferias, en abril, julio, septiembre y agosto- cobra 5% y si es baja, 3%. Si el importador invierte 100 mil dólares en época alta debe destinar 5.000 dólares para este asesor. Además debe pagar todos sus gastos: pasajes aéreos o terrestres, alojamiento y comida. En China, el almuerzo cuesta entre 40 y 50 bolivianos.
Los que trabajan con los comerciantes bolivianos son generalmente mexicanos y colombianos. Lo ideal es que sea boliviano, pero en China son pocos, afirma Ponce.
Se contacta a estos asesores por referencias de otros importadores, que dan fe de su honradez y ética. Es que en la aventura de importar desde Asia lo que más vale es la palabra.
"El traductor debe tener mucha ética. Jamás puede llevar a dos clientes al mismo lugar. Tampoco puede dar información sobre lo que hacen sus clientes”, explica el comerciante Rafael Tapia.
Pero la palabra también vale con los proveedores. "Si un empresario chino te dice que fabricará tu pedido en un mes y cumple, uno debe cumplir con la fecha de pago”, añade Tapia.
En un viaje en el que se atraviesa el mundo, la apuesta es al todo o nada. Por eso muchos se arriesgan incluso a llevar dólares en efectivo, algo prohibido, y peor si el monto es mayor a 10.000 dólares. Las divisas pueden ser decomisadas en los aeropuertos o es posible una estafa al cambiarlas por yuanes, la moneda china, dice Luis Ayllón, de la empresa IX Logistics.
Otros se arriesgan mucho y caen en manos de fábricas falsas, de estafadores; así, su primer viaje se convierte en el último.
Mientras las empresas organizan todo el viaje -pasajes aéreos, alojamiento, las visitas a las ferias y servicios de importación-, el traductor es una persona que vive en China, pero que no hace sólo de intérprete, sino que opera como un asesor de negocios.
Conoce minuciosamente todas las novedades que lanza cada fábrica y maneja las normas de comercio exterior para verificar la calidad de los productos que adquiere la persona a la que asesora, para luego embarcarlos rumbo a los puertos de Iquique, Chile, señala Edwin Ponce, quien aspiraba estudiar en China para ser traductor.
Trabaja por una comisión que oscila entre el 3 y 5%, dependiendo de la temporada: si es alta -cuando se realizan las ferias, en abril, julio, septiembre y agosto- cobra 5% y si es baja, 3%. Si el importador invierte 100 mil dólares en época alta debe destinar 5.000 dólares para este asesor. Además debe pagar todos sus gastos: pasajes aéreos o terrestres, alojamiento y comida. En China, el almuerzo cuesta entre 40 y 50 bolivianos.
Los que trabajan con los comerciantes bolivianos son generalmente mexicanos y colombianos. Lo ideal es que sea boliviano, pero en China son pocos, afirma Ponce.
Se contacta a estos asesores por referencias de otros importadores, que dan fe de su honradez y ética. Es que en la aventura de importar desde Asia lo que más vale es la palabra.
"El traductor debe tener mucha ética. Jamás puede llevar a dos clientes al mismo lugar. Tampoco puede dar información sobre lo que hacen sus clientes”, explica el comerciante Rafael Tapia.
Pero la palabra también vale con los proveedores. "Si un empresario chino te dice que fabricará tu pedido en un mes y cumple, uno debe cumplir con la fecha de pago”, añade Tapia.
En un viaje en el que se atraviesa el mundo, la apuesta es al todo o nada. Por eso muchos se arriesgan incluso a llevar dólares en efectivo, algo prohibido, y peor si el monto es mayor a 10.000 dólares. Las divisas pueden ser decomisadas en los aeropuertos o es posible una estafa al cambiarlas por yuanes, la moneda china, dice Luis Ayllón, de la empresa IX Logistics.
Otros se arriesgan mucho y caen en manos de fábricas falsas, de estafadores; así, su primer viaje se convierte en el último.
Comerciantes del Gran Poder crean sus marcas en China
Las herramientas Uyustusbol, las telas Waratex, las mochilas Rossy y los accesorios de teléfonos celulares T&G son algunas de las marcas que los comerciantes del Gran Poder desarrollaron en China.
Son productos exclusivos, cuyos comercializadores se empeñan en que sean de buena calidad, porque "tienen un nombre que cuidar”.
Rafael Tapia tiene 37 años y hace más de cuatro que importa accesorios para celulares que llevan su marca. Viaja al menos dos veces al año a China para comprobar la calidad de los productos que llevan su nombre.
"Lo competitivo es que tengas productos de calidad. Si quieres una buena aceptación en el mercado debes traer buena mercadería: inviertes más, ganas menos, pero conservas a tu cliente. Todas las importadoras tenemos un nombre que cuidar”, afirma.
Lo mismo hace Egberto Tenorio, importador de telas, quien desde hace casi 20 años recorrió el continente asiático en busca de los mejores productos con precios accesibles para traerlos al país. Hoy importa desde China y Tailandia géneros con su marca: Waratex.
Cuenta que en los 90 sólo 10 comerciantes de telas viajaban a ese país, pero hoy van más de 1.000.
"China tiene esa facilidad porque sus fábricas hacen lo que tú quieras en un mes. Tienen la tecnología, la materia prima y la mano de obra. Llevas el modelo del producto para crear tu marca, con sus especificaciones. Se puede tener diseños exclusivos”, asegura este empresario que hizo crecer el negocio que sus padres iniciaron en los 70 "en un puesto” del Miamicito.
Tenorio asegura que el diseño de ítems con marca es un "avance” de los inversionistas "con más experiencia”, aquellos para los que viajar a China es "como ir a Santa Cruz”.
Pablo Paz, gerente general de IX Logistics, una empresa de servicios que organiza viajes de negocios a China, dice que los comerciantes también encargan productos con marcas "en blanco”.
"Uno de nuestros clientes trajo filtros de aceite ‘en blanco’ para vehículos y nosotros desarrollamos toda la marca, desde el diseño del logo hasta la caja”, dice.
Resalta que la creación de la marca depende del volumen de la compra: "En el caso de los filtros, el pedido era de 80 toneladas”.
Teresa Chin, representante de la Asociación de Comerciantes Chinos en La Paz, confirma que el volumen del producto que se encarga a la fábrica china es determinante para contar con un artículo exclusivo y con marca.
"Para que ellos (los proveedores chinos) sean como su fábrica (de los comerciantes bolivianos) sin que tengan que hacer una inversión deben hacer pedidos de gran cantidad y garantizar que se cumplirán en el año ”, explica.
Chin recalca que se trata de una práctica comercial legal y permitida, porque no se falsifica una marca, lo cual está prohibido por la Organización Mundial del Comercio, a la que China pertenece desde 2001.
Muchos comerciantes que llegaron a China en busca de una variedad de productos y bajos precios se relacionan directamente con los dueños de las fábricas.
Lo hacen mediante internet y otros medios tecnológicos. Sus proveedores les informan permanentemente sobre las novedades que producen.
Tenorio comenta que estos importadores son cada vez "más osados”: comenzaron a viajar a las ferias de Guangzhou y Shangái, guiados primero por empresarios asiáticos, luego por los llamados "traductores”, pero hoy resuelven solos sus negocios.
"Viajan a la fábrica solos porque conocen a los dueños. Realizan la transacción financiera para el adelanto y se quedan un mes para hacer el seguimiento a su mercadería. Hacen el despacho y el embarque desde los puertos chinos hasta Iquique y regresan a Bolivia”, precisa Tenorio.
Rafael Tapia explica que verificar la calidad de los productos adquiridos es fundamental, porque aún existen casos en los que "uno paga por productos de primera calidad y puede recibir otros, de segunda”.
Sofía Apaza, Willy Ávalos y Jhonny Villa son algunos de los que hacen negocios directos con sus pares de China.
Tenorio añade que los "más avezados” son los jóvenes, quienes, con tal de minimizar costos, son capaces de llegar incluso al contrabando, "porque no tienen nada que perder”.
"Al reducir sus costos, su margen de ganancia se incrementó tanto que terminaron destronándonos a los que llegamos primero a China”, revela.
Algunos importadores tienen a sus hijos en China
Algunos comerciantes decidieron prescindir de los intermediarios (empresas y "traductores”) y enviaron a sus hijos a estudiar a China, donde aprendieron el idioma y se quedaron para ser el nexo directo con esa meca del comercio.
"Algunos se casaron con asiáticos y desde allá dirigen con sus padres el negocio”, comenta Roberto M., quien viajó a China con el objetivo de quedarse en el país para trabajar como "traductor”.
No pudo lograrlo porque "no se acostumbró a la cultura”.
Los que se quedaron exploran otros países para identificar a los que presentan mayores ventajas para la importación.
Pero hay otros que se adelantaron. Egberto Tenorio es uno de ellos. Comenzó a viajar a Asia hace más de 15 años, primero a Corea, después a Japón y luego a China, donde, en 2010, sucedieron "algunos cambios”, como el incremento en los salarios y la reducción de las horas de trabajo (de 12 a 10 ), que subieron los precios de muchos productos.
Entonces, intentó regresar a Japón y Corea, pero no pudo porque los precios de las telas eran hasta un 100% más altos que en China. En su búsqueda encontró Tailandia y Egipto, donde "la mano de obra es barata y hay más calidad”. "Desde 2010 estamos con esa línea y mis competidores aún no pueden llegar ahí, es otro mundo por descubrir”, dice.
Son productos exclusivos, cuyos comercializadores se empeñan en que sean de buena calidad, porque "tienen un nombre que cuidar”.
Rafael Tapia tiene 37 años y hace más de cuatro que importa accesorios para celulares que llevan su marca. Viaja al menos dos veces al año a China para comprobar la calidad de los productos que llevan su nombre.
"Lo competitivo es que tengas productos de calidad. Si quieres una buena aceptación en el mercado debes traer buena mercadería: inviertes más, ganas menos, pero conservas a tu cliente. Todas las importadoras tenemos un nombre que cuidar”, afirma.
Lo mismo hace Egberto Tenorio, importador de telas, quien desde hace casi 20 años recorrió el continente asiático en busca de los mejores productos con precios accesibles para traerlos al país. Hoy importa desde China y Tailandia géneros con su marca: Waratex.
Cuenta que en los 90 sólo 10 comerciantes de telas viajaban a ese país, pero hoy van más de 1.000.
"China tiene esa facilidad porque sus fábricas hacen lo que tú quieras en un mes. Tienen la tecnología, la materia prima y la mano de obra. Llevas el modelo del producto para crear tu marca, con sus especificaciones. Se puede tener diseños exclusivos”, asegura este empresario que hizo crecer el negocio que sus padres iniciaron en los 70 "en un puesto” del Miamicito.
Tenorio asegura que el diseño de ítems con marca es un "avance” de los inversionistas "con más experiencia”, aquellos para los que viajar a China es "como ir a Santa Cruz”.
Pablo Paz, gerente general de IX Logistics, una empresa de servicios que organiza viajes de negocios a China, dice que los comerciantes también encargan productos con marcas "en blanco”.
"Uno de nuestros clientes trajo filtros de aceite ‘en blanco’ para vehículos y nosotros desarrollamos toda la marca, desde el diseño del logo hasta la caja”, dice.
Resalta que la creación de la marca depende del volumen de la compra: "En el caso de los filtros, el pedido era de 80 toneladas”.
Teresa Chin, representante de la Asociación de Comerciantes Chinos en La Paz, confirma que el volumen del producto que se encarga a la fábrica china es determinante para contar con un artículo exclusivo y con marca.
"Para que ellos (los proveedores chinos) sean como su fábrica (de los comerciantes bolivianos) sin que tengan que hacer una inversión deben hacer pedidos de gran cantidad y garantizar que se cumplirán en el año ”, explica.
Chin recalca que se trata de una práctica comercial legal y permitida, porque no se falsifica una marca, lo cual está prohibido por la Organización Mundial del Comercio, a la que China pertenece desde 2001.
Muchos comerciantes que llegaron a China en busca de una variedad de productos y bajos precios se relacionan directamente con los dueños de las fábricas.
Lo hacen mediante internet y otros medios tecnológicos. Sus proveedores les informan permanentemente sobre las novedades que producen.
Tenorio comenta que estos importadores son cada vez "más osados”: comenzaron a viajar a las ferias de Guangzhou y Shangái, guiados primero por empresarios asiáticos, luego por los llamados "traductores”, pero hoy resuelven solos sus negocios.
"Viajan a la fábrica solos porque conocen a los dueños. Realizan la transacción financiera para el adelanto y se quedan un mes para hacer el seguimiento a su mercadería. Hacen el despacho y el embarque desde los puertos chinos hasta Iquique y regresan a Bolivia”, precisa Tenorio.
Rafael Tapia explica que verificar la calidad de los productos adquiridos es fundamental, porque aún existen casos en los que "uno paga por productos de primera calidad y puede recibir otros, de segunda”.
Sofía Apaza, Willy Ávalos y Jhonny Villa son algunos de los que hacen negocios directos con sus pares de China.
Tenorio añade que los "más avezados” son los jóvenes, quienes, con tal de minimizar costos, son capaces de llegar incluso al contrabando, "porque no tienen nada que perder”.
"Al reducir sus costos, su margen de ganancia se incrementó tanto que terminaron destronándonos a los que llegamos primero a China”, revela.
Algunos importadores tienen a sus hijos en China
Algunos comerciantes decidieron prescindir de los intermediarios (empresas y "traductores”) y enviaron a sus hijos a estudiar a China, donde aprendieron el idioma y se quedaron para ser el nexo directo con esa meca del comercio.
"Algunos se casaron con asiáticos y desde allá dirigen con sus padres el negocio”, comenta Roberto M., quien viajó a China con el objetivo de quedarse en el país para trabajar como "traductor”.
No pudo lograrlo porque "no se acostumbró a la cultura”.
Los que se quedaron exploran otros países para identificar a los que presentan mayores ventajas para la importación.
Pero hay otros que se adelantaron. Egberto Tenorio es uno de ellos. Comenzó a viajar a Asia hace más de 15 años, primero a Corea, después a Japón y luego a China, donde, en 2010, sucedieron "algunos cambios”, como el incremento en los salarios y la reducción de las horas de trabajo (de 12 a 10 ), que subieron los precios de muchos productos.
Entonces, intentó regresar a Japón y Corea, pero no pudo porque los precios de las telas eran hasta un 100% más altos que en China. En su búsqueda encontró Tailandia y Egipto, donde "la mano de obra es barata y hay más calidad”. "Desde 2010 estamos con esa línea y mis competidores aún no pueden llegar ahí, es otro mundo por descubrir”, dice.
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