La industria Mabel´s sorprendió con la promoción “Raspa y gana una sonrisa para mamá”, logrando que las ganadoras reciban regalos escondidos detrás de un sticker en las bolsas de galletas, además obtuvieron vales de compras en importantes tiendas, cenas en restaurantes y también atenciones en spas.
“Tuvimos varias afortunadas ganadoras, quienes estaban felices de obtener un premio al instante. Esta promoción fue para celebrar y mimar a las mamás”, destacó la jefa de Marca Mabel´s, Fabiola Foronda.
La entrega de los premios se realizó en las ciudades de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz. Mamás, abuelas e hijos recogieron los premios con algarabía y agradecieron la promoción de Mabel´s.
Informacion de las Industrias en Bolivia y emprendimientos. Contacto: blogsnoticias@gmail.com
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domingo, 30 de junio de 2019
lunes, 24 de junio de 2019
domingo, 23 de junio de 2019
Importaciones y el contrabando asfixian a las industrias lácteas
Una avalancha de productos lácteos procedentes, principalmente de países vecinos, que ingresan de forma ilegal y legal al mercado nacional, está restando competitividad a las pequeñas y medianas industrias lácteas que dejan entrever que operan al 55% de su capacidad instalada. A esto se suma el incremento de la carga social que soportan las firmas y el bajo consumo de lácteos por parte de la población boliviana.
Zulma Chambi, gerente de la Asociación Nacional de Industrias Lácteas (Andil), señaló que la situación de las industrias pequeñas y medianas es crítica y sensible a la competencia de la Gran Industria, Industria Estatal y principalmente a los productos de contrabando que ingresan al país de manera permanente.
“La diferencia de precios es variable considerando el precio de los lácteos importados y de los de contrabando, cuya brecha es mucho mayor, por ejemplo, se llegó a tener precios de productos de contrabando 25% más baratos que la producción nacional”, dijo.
La difícil y compleja situación del sector hace que las industrias opten por trabajar a ‘media máquina’, a esto se suma que productos como la mantequilla, el queso y yogurt, no pueden ser almacenados por muchos días.
La internación de los productos lácteos foráneos llega hasta los mercados de la ciudad donde se comercializan a menor precio, desde leche en polvo, dulce de leche, entre otros, procedentes en gran parte desde Argentina.
Por ejemplo, el precio de la leche de fórmula de la marca Nutrilon de 800 gramos se comercializa en Bs 110, mientras que su precio en las farmacias bordea los Bs 180. En tanto que la internación de todo tipo de productos lácteos de forma legal es notoria en los supermercados, con artículos procedentes desde Argentina, Brasil, Colombia, Paraguay, e incluso EEUU, evidenció EL DEBER.
Esta situación corrobora los datos del IBCE, que indican que las importaciones de lácteos superaron a las exportaciones en 2018, con una diferencia de $us 8 millones en favor de las primeras.
De igual forma, Ernesto Antelo, gerente de la Planta Elaboradora de Queso San Javier, manifestó que las cargas impositivas, los incrementos salariales y el contrabando están liquidando al sector.
Zulma Chambi, gerente de la Asociación Nacional de Industrias Lácteas (Andil), señaló que la situación de las industrias pequeñas y medianas es crítica y sensible a la competencia de la Gran Industria, Industria Estatal y principalmente a los productos de contrabando que ingresan al país de manera permanente.
“La diferencia de precios es variable considerando el precio de los lácteos importados y de los de contrabando, cuya brecha es mucho mayor, por ejemplo, se llegó a tener precios de productos de contrabando 25% más baratos que la producción nacional”, dijo.
La difícil y compleja situación del sector hace que las industrias opten por trabajar a ‘media máquina’, a esto se suma que productos como la mantequilla, el queso y yogurt, no pueden ser almacenados por muchos días.
La internación de los productos lácteos foráneos llega hasta los mercados de la ciudad donde se comercializan a menor precio, desde leche en polvo, dulce de leche, entre otros, procedentes en gran parte desde Argentina.
Por ejemplo, el precio de la leche de fórmula de la marca Nutrilon de 800 gramos se comercializa en Bs 110, mientras que su precio en las farmacias bordea los Bs 180. En tanto que la internación de todo tipo de productos lácteos de forma legal es notoria en los supermercados, con artículos procedentes desde Argentina, Brasil, Colombia, Paraguay, e incluso EEUU, evidenció EL DEBER.
Esta situación corrobora los datos del IBCE, que indican que las importaciones de lácteos superaron a las exportaciones en 2018, con una diferencia de $us 8 millones en favor de las primeras.
De igual forma, Ernesto Antelo, gerente de la Planta Elaboradora de Queso San Javier, manifestó que las cargas impositivas, los incrementos salariales y el contrabando están liquidando al sector.
Aplicación de más tributos estimula la informalidad
Que el sistema impositivo de Bolivia ocupe el puesto 186 de 190 países evaluados por el estudio Doing Business del Banco Mundial, corrobora lo que, de hecho, perciben las empresas, los emprendedores o los profesionales: agobio por tantos e injustificados impuestos. Eso es lo que considera la Fundación Milenio.
Esa situación, según la institución, también sirve para entender por qué la informalidad en el país ha crecido vertiginosamente.
Para respaldar su afirmación, Milenio se respalda en cifras de la encuesta de hogares que revela que seis de cada diez trabajadores se emplean en la economía informal.
Y es que la informalidad tiene relación directa con la complejidad tributaria y con los riesgos que implica ser ‘formal’. Sobre todo, por las sanciones a las que están expuestas las actividades formales–se llega al absurdo de que sanciones que pueden haberse generado 10 años antes (plazo de prescripción)-, las cuales nunca prescriben, y al ser actualizadas continuamente se hacen impagables, sostiene la organización.
De ahí que la mora tributaria sea enorme y creciente, llegando al 10 por ciento del PIB. Lo insólito es que las autoridades de gobierno quieran arreglar el problema con ‘perdonazos’, que, por cierto, sirven poco o nada para aliviar las aflicciones de los contribuyentes, sentencia Milenio.
Solo unos pocos tributan
De acuerdo con declaraciones realizadas en el pasado por la Cámara Nacional de Comercio (CNC), del total de la población productiva del país, tan solo el 30% paga sus tributos, mientras que el saldo (70%) corresponde a sectores informales y ‘empresarios fantasmas’ que no pagan los tributos que exige el Estado.
Ante esa realidad, la CNC pide que sectores que en la actualidad no tributan sean incorporados al universo de contribuyente, no que se reduzcan los impuestos.
Crece recaudación tributaria
Entre enero y mayo de 2019, la recaudación tributaria del Mercado Interno (MI) creció un 7,9% con respecto al mismo periodo del año pasado, informó recientemente Mario Cazón, presidente del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN).
El ejecutivo explicó que en los primeros cinco meses del año la recaudación del MI sumó Bs 16.960 millones, mientras que, en ese mismo lapso de la gestión pasada, llegó a Bs 15.720 millones.
Este dato corresponde a la recaudación por principales impuestos a mayo de 2019, que no incluye el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) ni el Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados MI (IEHD MI).
Entre los impuestos de MI se encuentran el Impuesto al Valor Agregado (IVA MI), Impuesto a las Transacciones (IT), Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas (IUE), el Régimen Complementario al Impuesto al Valor Agregado (RC-IVA), entre otros tributos que el SIN controla, recauda y fiscaliza.
Esa situación, según la institución, también sirve para entender por qué la informalidad en el país ha crecido vertiginosamente.
Para respaldar su afirmación, Milenio se respalda en cifras de la encuesta de hogares que revela que seis de cada diez trabajadores se emplean en la economía informal.
Y es que la informalidad tiene relación directa con la complejidad tributaria y con los riesgos que implica ser ‘formal’. Sobre todo, por las sanciones a las que están expuestas las actividades formales–se llega al absurdo de que sanciones que pueden haberse generado 10 años antes (plazo de prescripción)-, las cuales nunca prescriben, y al ser actualizadas continuamente se hacen impagables, sostiene la organización.
De ahí que la mora tributaria sea enorme y creciente, llegando al 10 por ciento del PIB. Lo insólito es que las autoridades de gobierno quieran arreglar el problema con ‘perdonazos’, que, por cierto, sirven poco o nada para aliviar las aflicciones de los contribuyentes, sentencia Milenio.
Solo unos pocos tributan
De acuerdo con declaraciones realizadas en el pasado por la Cámara Nacional de Comercio (CNC), del total de la población productiva del país, tan solo el 30% paga sus tributos, mientras que el saldo (70%) corresponde a sectores informales y ‘empresarios fantasmas’ que no pagan los tributos que exige el Estado.
Ante esa realidad, la CNC pide que sectores que en la actualidad no tributan sean incorporados al universo de contribuyente, no que se reduzcan los impuestos.
Crece recaudación tributaria
Entre enero y mayo de 2019, la recaudación tributaria del Mercado Interno (MI) creció un 7,9% con respecto al mismo periodo del año pasado, informó recientemente Mario Cazón, presidente del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN).
El ejecutivo explicó que en los primeros cinco meses del año la recaudación del MI sumó Bs 16.960 millones, mientras que, en ese mismo lapso de la gestión pasada, llegó a Bs 15.720 millones.
Este dato corresponde a la recaudación por principales impuestos a mayo de 2019, que no incluye el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) ni el Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados MI (IEHD MI).
Entre los impuestos de MI se encuentran el Impuesto al Valor Agregado (IVA MI), Impuesto a las Transacciones (IT), Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas (IUE), el Régimen Complementario al Impuesto al Valor Agregado (RC-IVA), entre otros tributos que el SIN controla, recauda y fiscaliza.
En Bolivia, contribuyentes pagan 15 impuestos más que el promedio de la región
Con nota baja, así calificó el Doing Business al sistema impositivo de Bolivia. El estudio elaborado por el Banco Mundial mide las regulaciones que afectan a 11 áreas de la vida de una organización, es decir, el clima de negocios.
Entre las variables que analiza el Doing Business se encuentra el pago de impuestos. En ese apartado, Bolivia está en el puesto 186 de 190 países evaluados. A escala general, el país se ubica en el puesto 156, cuatro menos que el año anterior.
De forma concreta, el informe del Banco Mundial, que fue analizado por la Fundación Milenio, precisa que en el país los contribuyentes pagan 42 diferentes impuestos durante un año, mientras, el promedio de América Latina es de 27,1 impuestos y de los países desarrollados, 11,2.
“En nuestro país las ‘horas persona’ destinadas al cumplimiento de obligaciones tributarias suman 1.025 en el año, mientras que el promedio en América Latina es de 330 horas, y en los países desarrollados es de 159,9 horas al año. Esa cantidad increíble de horas en Bolivia equivale a 128 jornadas al año de una persona a tiempo completo”, afirma el análisis de Milenio.
Economistas consultados ven la necesidad de modificar la estructura impositiva del país. En contra partida, el Gobierno informó de que el documento tiene errores de apreciación.
El estudio señala también que las empresas pagan en impuestos (nacionales, municipales y otros) el 83,7% del total de las utilidades. “Esta sería la cifra más alta del mundo. Entretanto, el promedio de América Latina como porcentaje de las utilidades pagadas es de 46,7%, al tiempo que los países avanzados cobran 39,9%”, sostiene la institución, al tiempo de preguntarse: ¿si alguien podría dudar que esto configura el peor ambiente para hacer negocios, forjar empresas y crear empleo de calidad?
Gobierno ve errores
En un comunicado, el Ministerio de Economía señaló que el estudio no refleja de manera correcta el sistema tributario nacional, estableciendo datos imprecisos y erróneos de la realidad económica interna de Bolivia.
En primer lugar, el Ministerio, hizo notar que la publicación hace referencia a 42 pagos anuales hecho por los contribuyentes, pero de los cuales solo una parte corresponden al Impuesto al Valor Agregado (IVA) y al Impuesto a las Transacciones (IT).
“No obstante la realidad operativa refleja que el 99% de los contribuyentes pagan de forma conjunta estos impuestos; es decir, que corresponde a 12 trámites de pago anuales que en un 99% se realizan de manera electrónica”, afirmó esta cartera Estado.
En esa línea, desde el ejecutivo precisaron que el resto de los pagos, que menciona el documento corresponden al ámbito municipal y laboral, es decir, menos del 50% de los trámites corresponden al Servicio de Impuestos Nacionales (SIN).
Sobre la carga tributaria, desde el Ministerio de Economía, aclararon que la planteada por el estudio no se asemeja a la realidad.
“El documento determina una carga de 61% al IT siendo que este representa el 1,7% del Producto Interno Bruto (PIB) y que, además, este impuesto puede ser acreditado, en su totalidad, por los pagos que efectúa el contribuyente por concepto de Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas (IUE)”, precisó el boletín.
En este contexto, el Gobierno aseguró que la presión tributaria en 2018 se situó en 17,7%, “en la línea promedio de la región”. Además, las alícuotas de los principales impuestos se situaron por debajo del promedio regional.
Desde el Centro Boliviano de Estudios Económicos (Cebec), dependiente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz Bolivia (Cainco), coincidieron con el Ministerio de Economía al sostener que la tasa impositiva de 83% pueda ser deducida y bajar la carga al 22%.
Eso se explica porque se supone que la empresa está en su segundo año de operación, donde el margen para la deducción es nulo. En ese sentido, es contradictorio que una tasa baja sea acompañada de trámites burocráticos que implican 1.025 horas al año (128 días hábiles) dedicados al pago de impuestos.
Sin embargo, la institución cuestiona la creciente burocracia que existe en el sistema impositivo del país.
“Es un reflejo de que el entorno de negocios provisto por el Estado debe ser mejorado, puesto que los trámites y contribuciones a los diferentes tipos de gobierno (central, departamental y municipal) no colaboran para que la actividad privada”, dijo el Cebec.
Por su parte, el especialista Jaime Dunn manifestó que debe preocupar que dentro de las variables del Doing Business el país esté en los últimos lugares en cuestión impositiva.
“Afecta de sobremanera ya que el informe tiene como objetivo mostrar el grado de facilidad que se tiene de hacer negocios en un país. Aspecto fundamental para atraer a la inversión extranjera”, señaló Dunn.
El especialista sostuvo que para la mayoría de los países el Doing Business es un documento que se trata con mucha seriedad y que las políticas de Estado se enmarcan en buscar mejorar en ese ranking. “En Bolivia este documento es ignorado por nuestras autoridades de gobierno”, lamentó.
En tanto, el economista Germán Molina precisó que el sistema tributario fue creado en los años 80 y que debe ser actualizado cuanto antes.
A decir de Molina, la reglamentación de Impuestos Nacionales es muy draconiana, ya que sanciona severamente a los contribuyentes que cometen un error, por muy minúsculo que este sea.
Una situación que preocupa, según el también economista José Alberti, es que en la actualidad la mayoría de las recaudaciones realizadas por el SIN, corresponde a los grandes contribuyentes que representan solo el 1% del padrón de contribuyentes. “Se está presionado a un sector muy pequeño”, manifestó Alberti, quien considera que es necesario aplicar una reducción de los impuestos.
Entre las variables que analiza el Doing Business se encuentra el pago de impuestos. En ese apartado, Bolivia está en el puesto 186 de 190 países evaluados. A escala general, el país se ubica en el puesto 156, cuatro menos que el año anterior.
De forma concreta, el informe del Banco Mundial, que fue analizado por la Fundación Milenio, precisa que en el país los contribuyentes pagan 42 diferentes impuestos durante un año, mientras, el promedio de América Latina es de 27,1 impuestos y de los países desarrollados, 11,2.
“En nuestro país las ‘horas persona’ destinadas al cumplimiento de obligaciones tributarias suman 1.025 en el año, mientras que el promedio en América Latina es de 330 horas, y en los países desarrollados es de 159,9 horas al año. Esa cantidad increíble de horas en Bolivia equivale a 128 jornadas al año de una persona a tiempo completo”, afirma el análisis de Milenio.
Economistas consultados ven la necesidad de modificar la estructura impositiva del país. En contra partida, el Gobierno informó de que el documento tiene errores de apreciación.
El estudio señala también que las empresas pagan en impuestos (nacionales, municipales y otros) el 83,7% del total de las utilidades. “Esta sería la cifra más alta del mundo. Entretanto, el promedio de América Latina como porcentaje de las utilidades pagadas es de 46,7%, al tiempo que los países avanzados cobran 39,9%”, sostiene la institución, al tiempo de preguntarse: ¿si alguien podría dudar que esto configura el peor ambiente para hacer negocios, forjar empresas y crear empleo de calidad?
Gobierno ve errores
En un comunicado, el Ministerio de Economía señaló que el estudio no refleja de manera correcta el sistema tributario nacional, estableciendo datos imprecisos y erróneos de la realidad económica interna de Bolivia.
En primer lugar, el Ministerio, hizo notar que la publicación hace referencia a 42 pagos anuales hecho por los contribuyentes, pero de los cuales solo una parte corresponden al Impuesto al Valor Agregado (IVA) y al Impuesto a las Transacciones (IT).
“No obstante la realidad operativa refleja que el 99% de los contribuyentes pagan de forma conjunta estos impuestos; es decir, que corresponde a 12 trámites de pago anuales que en un 99% se realizan de manera electrónica”, afirmó esta cartera Estado.
En esa línea, desde el ejecutivo precisaron que el resto de los pagos, que menciona el documento corresponden al ámbito municipal y laboral, es decir, menos del 50% de los trámites corresponden al Servicio de Impuestos Nacionales (SIN).
Sobre la carga tributaria, desde el Ministerio de Economía, aclararon que la planteada por el estudio no se asemeja a la realidad.
“El documento determina una carga de 61% al IT siendo que este representa el 1,7% del Producto Interno Bruto (PIB) y que, además, este impuesto puede ser acreditado, en su totalidad, por los pagos que efectúa el contribuyente por concepto de Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas (IUE)”, precisó el boletín.
En este contexto, el Gobierno aseguró que la presión tributaria en 2018 se situó en 17,7%, “en la línea promedio de la región”. Además, las alícuotas de los principales impuestos se situaron por debajo del promedio regional.
Desde el Centro Boliviano de Estudios Económicos (Cebec), dependiente de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz Bolivia (Cainco), coincidieron con el Ministerio de Economía al sostener que la tasa impositiva de 83% pueda ser deducida y bajar la carga al 22%.
Eso se explica porque se supone que la empresa está en su segundo año de operación, donde el margen para la deducción es nulo. En ese sentido, es contradictorio que una tasa baja sea acompañada de trámites burocráticos que implican 1.025 horas al año (128 días hábiles) dedicados al pago de impuestos.
Sin embargo, la institución cuestiona la creciente burocracia que existe en el sistema impositivo del país.
“Es un reflejo de que el entorno de negocios provisto por el Estado debe ser mejorado, puesto que los trámites y contribuciones a los diferentes tipos de gobierno (central, departamental y municipal) no colaboran para que la actividad privada”, dijo el Cebec.
Por su parte, el especialista Jaime Dunn manifestó que debe preocupar que dentro de las variables del Doing Business el país esté en los últimos lugares en cuestión impositiva.
“Afecta de sobremanera ya que el informe tiene como objetivo mostrar el grado de facilidad que se tiene de hacer negocios en un país. Aspecto fundamental para atraer a la inversión extranjera”, señaló Dunn.
El especialista sostuvo que para la mayoría de los países el Doing Business es un documento que se trata con mucha seriedad y que las políticas de Estado se enmarcan en buscar mejorar en ese ranking. “En Bolivia este documento es ignorado por nuestras autoridades de gobierno”, lamentó.
En tanto, el economista Germán Molina precisó que el sistema tributario fue creado en los años 80 y que debe ser actualizado cuanto antes.
A decir de Molina, la reglamentación de Impuestos Nacionales es muy draconiana, ya que sanciona severamente a los contribuyentes que cometen un error, por muy minúsculo que este sea.
Una situación que preocupa, según el también economista José Alberti, es que en la actualidad la mayoría de las recaudaciones realizadas por el SIN, corresponde a los grandes contribuyentes que representan solo el 1% del padrón de contribuyentes. “Se está presionado a un sector muy pequeño”, manifestó Alberti, quien considera que es necesario aplicar una reducción de los impuestos.
El valor de las compras de bienes de capital cae 16,7% en cuatro meses
El valor de las importaciones de bienes de capital cayó un 16,7% en los primeros cuatro meses de 2019, según datos del INE. Entre enero y abril de este año, las compras externas de estos equipos sumaron $us 671,6 millones, $us 134,5 millones menos de la cantidad registrada en el mismo periodo de la gestión pasada.
En tanto, el monto de las importaciones de los suministros industriales, otra de las categorías que contribuye a fortalecer el aparato productivo, aumentó un 7,2%, al pasar de $us 890,8 millones en los primeros cuatro meses de 2018, a $us 955,2 millones entre enero y abril de la presente gestión.
Por su parte, el valor de las compras externas de equipos de transporte disminuyó un 6,6%, totalizando $us 425,5 millones.
La caída del monto de las importaciones de los bienes de capital puede tener varias explicaciones, indicó Gary Rodríguez, gerente general del IBCE.
Una de esas explicaciones, es que hayan disminuido los precios de la maquinaria que se compró. Otra es que se haya reducido la cantidad de los equipos adquiridos. “Para llegar a una mejor conclusión hay que hacer un análisis más exhaustivo”, dijo el experto.
Lo que debe preocupar de este tema, según Rodríguez, es la sostenibilidad en el tiempo de las importaciones de los bienes de capital. Para lo cual las exportaciones deben aumentar.
La balanza comercial en cuatro meses de 2019 anotó un saldo negativo de $us 571 millones, debido a que las exportaciones sumaron $us 2.628 millones y las importaciones $us 3.199 millones.
Dinamismo nacional
En cuanto al total de las importaciones, estas alcanzaron a $us 3.199 millones, superior en 2,2% al monto registrado en el acumulado a abril de 2018. De esta manera, el saldo comercial refleja la adversa situación externa y el dinamismo de la economía nacional, destacó el Ministerio de Economía en un boletín.
En tanto, el monto de las importaciones de los suministros industriales, otra de las categorías que contribuye a fortalecer el aparato productivo, aumentó un 7,2%, al pasar de $us 890,8 millones en los primeros cuatro meses de 2018, a $us 955,2 millones entre enero y abril de la presente gestión.
Por su parte, el valor de las compras externas de equipos de transporte disminuyó un 6,6%, totalizando $us 425,5 millones.
La caída del monto de las importaciones de los bienes de capital puede tener varias explicaciones, indicó Gary Rodríguez, gerente general del IBCE.
Una de esas explicaciones, es que hayan disminuido los precios de la maquinaria que se compró. Otra es que se haya reducido la cantidad de los equipos adquiridos. “Para llegar a una mejor conclusión hay que hacer un análisis más exhaustivo”, dijo el experto.
Lo que debe preocupar de este tema, según Rodríguez, es la sostenibilidad en el tiempo de las importaciones de los bienes de capital. Para lo cual las exportaciones deben aumentar.
La balanza comercial en cuatro meses de 2019 anotó un saldo negativo de $us 571 millones, debido a que las exportaciones sumaron $us 2.628 millones y las importaciones $us 3.199 millones.
Dinamismo nacional
En cuanto al total de las importaciones, estas alcanzaron a $us 3.199 millones, superior en 2,2% al monto registrado en el acumulado a abril de 2018. De esta manera, el saldo comercial refleja la adversa situación externa y el dinamismo de la economía nacional, destacó el Ministerio de Economía en un boletín.
Carga en contenedores, el desafío para la hidrovía Paraguay-Paraná
En 2016, el complejo portuario del canal Tamengo (Jennefer, Aguirre y Gravetal) que opera en la hidrovía Paraguay-Paraná (HPP), generó una carga exportable de más de un millón de toneladas (el 100% de soya y derivados), mientras que en 2018 el volumen de lo exportado fue de 1,2 millones de toneladas, con la participación de soya y derivados, cemento/clinker, urea y mineral de hierro. Esta diversificación abrió un nuevo desafío y es la exportación en contenedores, un aspecto que, en la hidrovía, del lado boliviano, no se tiene experiencia ya que tradicionalmente se exporta bajo el sistema a granel.
Wilfredo Rojo, extitular de la Caneb, explicó que si se quiere aprovechar el potencial de los puertos nacionales se debe dar el salto hacia la carga contenerizada, algo que es habitual en otras terminales portuarias y que en el canal Tamengo tiene poca tradición ya que predomina la exportación a granel.
Rojo precisó que el proceso llevará tiempo y que las empresas que busquen brindar este tipo de servicio deberán realizar un trabajo de marketing en donde los costos del flete serán determinantes para que los exportadores elijan a una por sobre otra naviera.
“El sistema de los contenedores requiere otro tipo de logística, de normativa y de control. En este aspecto es crucial la presencia de los funcionarios de la Aduana, que se dediquen exclusivamente a verificar la carga en el proceso de descontenerización”, señaló Rojo.
Rafael Riva, gerente técnico de la Cadex, remarcó que es necesario trabajar para convencer a los exportadores de que los precios y los servicios que brindan los puertos del canal Tamengo y las firmas que operan en la HPP son mejores a los que se ofrecen en el Puerto de Arica y la exportación a granel.
El especialista puntualizó que el uso de los contenedores va a depender del tipo de carga y del destino, pues a su criterio, no toda exportación será transportada bajo ese sistema ya que los minerales, la soya y sus derivados, históricamente fueron transportados por barcazas del tipo granelero.
A su vez, Bismark Rosales, gerente de Puerto Jennefer, expresó que como en toda iniciativa la logística nueva se la debe trabajar. Más cuando llegan unos 150.000 contenedores al año vía Pacífico, cuando la ruta del Atlántico, según sus cálculos es más conveniente para la carga que tiene como destino Santa Cruz y área de influencia con un ahorro del 16% en costo.
“Por ejemplo, líneas Panchita ya trae carga contenerizada, comenzó con un viaje de 50 contenedores (solo para exportaciones) y ahora estamos por hacer el cuarto viaje. A partir de julio, cuando tengamos la zona primaria funcionando, tendremos mucha más carga porque pondremos hacer también importación. Es el tipo de carga (en contenedores) que más crece en el mundo y Bolivia no tiene por qué ser diferente. Considero que falta información referente a las ventajas competitivas de la hidrovía, para que el importador/exportador tenga más confianza”, dijo Rosales.
Las operadoras
Juan Ignacio Moro, director general del operador portuario y logístico Atlantasur, señaló que la compañía presta servicios en Puerto de Nueva Palmira (Uruguay), terminal Puerto Rosario (Argentina), en los puertos Fénix y Caacupemi (Paraguay) y de forma exclusiva opera en el Puerto Jennefer, transportando mensualmente 70.000 toneladas.
Moro dijo que la capacidad de acopio en Jennefer, por las inversiones que se están realizando, alcanzará las 100.000 toneladas, un volumen que, a su criterio, incentivará para las firmas que busquen brindar servicio en la hidrovía.
“El mecanismo es uno solo, trabajar y dar opciones a los clientes y ser competitivos en precios, pero también los clientes directos y agentes de carga deben entender que es un negocio nuevo, en especial el de los contenedores, y como toda nueva oferta logística va a tener ajustes para ir mejorando tanto tarifas como servicios”, dijo Moro.
A su vez, Hugo Dalence, gerente de Bolivian Cargo Logistics S.R.L., agente de Líneas Panchita G (LPG) de Paraguay, resumió que el transporte en contenedores es un negocio nuevo que están ofreciendo desde diciembre de 2018 y que están seguros de que esta nueva unidad de negocio crecerá porque existe la carga y ellos tienen el servicio, sea en intrarregión (hidrovía) o extrarregión (Atlántico).
“En intrarregión junto con otro armador ofrecemos 600 contenedores para operar entre Río de la Plata, Asunción y Bolivia. En las cargas extrarregión corresponde a las líneas navieras fomentar el servicio con sus contenedores. Para referencia, Paraguay moviliza el 90% de su comercio exterior extrarregión por el río”, detalló Dalence a tiempo de remarcar que Bolivia siempre miró al Pacífico, incluso hoy en día y que la tendencia histórica del uso de puertos chilenos es todavía evidente porque el país no tiene una política de marina mercante en especial por la hidrovía que facilite a extranjeros invertir en Bolivia.
Mónica Navarro, capitana de ultramar y CEO del Grupo Vessel-Servicios Marítimos, y
Luciano Collo, director del Grupo Vessel Bolivia-Hidrovías Bolivia, informaron de que ya llevan invertidos $us 6,2 millones en sus embarcaciones ($us 2,5 millones en la Atlántica V, $us 1,5 millones en el Pilot One, $us 1,2 millones en la barcaza Tolva 1510) para poder operar en aguas bolivianas.
La ejecutiva subrayó que el potencial de carga en contenedores o granel existe y que estos son los commodities como la madera, cuero, grano de soya, metal scrap, PEP, fertilizantes, castaña, azúcar, torta de soya, chía y minerales, mientras que en el tema de la importación la firma cuenta con los equipos para transportar maquinaria para los procesos productivos, obras viales, de energía y carga general.
Sobre el servicio que ofrecen Collo precisó que se encuentran en condiciones técnicas para comenzar las operaciones para el transporte fluvial-marítimo de contenedores a través de Hidrovías Bolivia.
“Todos los eslabones de la cadena logística hemos celebrado un acuerdo con la naviera Maersk, el cual nos permitirá extender la ruta en contenedores al mundo. Por ello, consideramos que falta que el exportador e importador boliviano decida hacer uso de esta herramienta confiando su volumen en manos nuevas”, sostuvo Collo.
El potencial de carga de la hidrovía no pasa desapercibido para la naviera Maersk, que en la actualidad presta el servicio de transporte marítimo y terrestre desde Arica e Iquique y entregan la mercadería a sus clientes en el eje troncal.
Florian Krietsch, gerente de ventas de Maersk Bolivia Transporte Marítimo S.A., indicó que A.P. Moller-Maersk transporta millones de toneladas de carga cada día y que cuentan con una red que cubre más de 300 puertos (en 120 países).
Krietsch precisó que vieron interés por parte de clientes y proveedores en la hidrovía y constaron que hay distintos actores invirtiendo en el desarrollo de infraestructura, por lo que ellos están atentos para evaluar nuevas oportunidades y escuchar de manera activa los requerimientos de nuevos clientes.
Wilfredo Rojo, extitular de la Caneb, explicó que si se quiere aprovechar el potencial de los puertos nacionales se debe dar el salto hacia la carga contenerizada, algo que es habitual en otras terminales portuarias y que en el canal Tamengo tiene poca tradición ya que predomina la exportación a granel.
Rojo precisó que el proceso llevará tiempo y que las empresas que busquen brindar este tipo de servicio deberán realizar un trabajo de marketing en donde los costos del flete serán determinantes para que los exportadores elijan a una por sobre otra naviera.
“El sistema de los contenedores requiere otro tipo de logística, de normativa y de control. En este aspecto es crucial la presencia de los funcionarios de la Aduana, que se dediquen exclusivamente a verificar la carga en el proceso de descontenerización”, señaló Rojo.
Rafael Riva, gerente técnico de la Cadex, remarcó que es necesario trabajar para convencer a los exportadores de que los precios y los servicios que brindan los puertos del canal Tamengo y las firmas que operan en la HPP son mejores a los que se ofrecen en el Puerto de Arica y la exportación a granel.
El especialista puntualizó que el uso de los contenedores va a depender del tipo de carga y del destino, pues a su criterio, no toda exportación será transportada bajo ese sistema ya que los minerales, la soya y sus derivados, históricamente fueron transportados por barcazas del tipo granelero.
A su vez, Bismark Rosales, gerente de Puerto Jennefer, expresó que como en toda iniciativa la logística nueva se la debe trabajar. Más cuando llegan unos 150.000 contenedores al año vía Pacífico, cuando la ruta del Atlántico, según sus cálculos es más conveniente para la carga que tiene como destino Santa Cruz y área de influencia con un ahorro del 16% en costo.
“Por ejemplo, líneas Panchita ya trae carga contenerizada, comenzó con un viaje de 50 contenedores (solo para exportaciones) y ahora estamos por hacer el cuarto viaje. A partir de julio, cuando tengamos la zona primaria funcionando, tendremos mucha más carga porque pondremos hacer también importación. Es el tipo de carga (en contenedores) que más crece en el mundo y Bolivia no tiene por qué ser diferente. Considero que falta información referente a las ventajas competitivas de la hidrovía, para que el importador/exportador tenga más confianza”, dijo Rosales.
Las operadoras
Juan Ignacio Moro, director general del operador portuario y logístico Atlantasur, señaló que la compañía presta servicios en Puerto de Nueva Palmira (Uruguay), terminal Puerto Rosario (Argentina), en los puertos Fénix y Caacupemi (Paraguay) y de forma exclusiva opera en el Puerto Jennefer, transportando mensualmente 70.000 toneladas.
Moro dijo que la capacidad de acopio en Jennefer, por las inversiones que se están realizando, alcanzará las 100.000 toneladas, un volumen que, a su criterio, incentivará para las firmas que busquen brindar servicio en la hidrovía.
“El mecanismo es uno solo, trabajar y dar opciones a los clientes y ser competitivos en precios, pero también los clientes directos y agentes de carga deben entender que es un negocio nuevo, en especial el de los contenedores, y como toda nueva oferta logística va a tener ajustes para ir mejorando tanto tarifas como servicios”, dijo Moro.
A su vez, Hugo Dalence, gerente de Bolivian Cargo Logistics S.R.L., agente de Líneas Panchita G (LPG) de Paraguay, resumió que el transporte en contenedores es un negocio nuevo que están ofreciendo desde diciembre de 2018 y que están seguros de que esta nueva unidad de negocio crecerá porque existe la carga y ellos tienen el servicio, sea en intrarregión (hidrovía) o extrarregión (Atlántico).
“En intrarregión junto con otro armador ofrecemos 600 contenedores para operar entre Río de la Plata, Asunción y Bolivia. En las cargas extrarregión corresponde a las líneas navieras fomentar el servicio con sus contenedores. Para referencia, Paraguay moviliza el 90% de su comercio exterior extrarregión por el río”, detalló Dalence a tiempo de remarcar que Bolivia siempre miró al Pacífico, incluso hoy en día y que la tendencia histórica del uso de puertos chilenos es todavía evidente porque el país no tiene una política de marina mercante en especial por la hidrovía que facilite a extranjeros invertir en Bolivia.
Mónica Navarro, capitana de ultramar y CEO del Grupo Vessel-Servicios Marítimos, y
Luciano Collo, director del Grupo Vessel Bolivia-Hidrovías Bolivia, informaron de que ya llevan invertidos $us 6,2 millones en sus embarcaciones ($us 2,5 millones en la Atlántica V, $us 1,5 millones en el Pilot One, $us 1,2 millones en la barcaza Tolva 1510) para poder operar en aguas bolivianas.
La ejecutiva subrayó que el potencial de carga en contenedores o granel existe y que estos son los commodities como la madera, cuero, grano de soya, metal scrap, PEP, fertilizantes, castaña, azúcar, torta de soya, chía y minerales, mientras que en el tema de la importación la firma cuenta con los equipos para transportar maquinaria para los procesos productivos, obras viales, de energía y carga general.
Sobre el servicio que ofrecen Collo precisó que se encuentran en condiciones técnicas para comenzar las operaciones para el transporte fluvial-marítimo de contenedores a través de Hidrovías Bolivia.
“Todos los eslabones de la cadena logística hemos celebrado un acuerdo con la naviera Maersk, el cual nos permitirá extender la ruta en contenedores al mundo. Por ello, consideramos que falta que el exportador e importador boliviano decida hacer uso de esta herramienta confiando su volumen en manos nuevas”, sostuvo Collo.
El potencial de carga de la hidrovía no pasa desapercibido para la naviera Maersk, que en la actualidad presta el servicio de transporte marítimo y terrestre desde Arica e Iquique y entregan la mercadería a sus clientes en el eje troncal.
Florian Krietsch, gerente de ventas de Maersk Bolivia Transporte Marítimo S.A., indicó que A.P. Moller-Maersk transporta millones de toneladas de carga cada día y que cuentan con una red que cubre más de 300 puertos (en 120 países).
Krietsch precisó que vieron interés por parte de clientes y proveedores en la hidrovía y constaron que hay distintos actores invirtiendo en el desarrollo de infraestructura, por lo que ellos están atentos para evaluar nuevas oportunidades y escuchar de manera activa los requerimientos de nuevos clientes.
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