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jueves, 10 de abril de 2008

Hilbo SA es rematada por deudas con sus acreedores

La empresa Hilanderías Bolivianas (Hilbo SA), instalada en el país desde el año 1949, está a punto de desaparecer del ámbito de la actividad económica. Sus acreedores iniciaron el proceso de remate de sus bienes.
El superintendente de Empresas, Rolando Morales, informó que hace un mes, esa instancia, rechazó la incorporación de Hilbo al Programa de Reestructuración Voluntaria de Empresas, lo que dio lugar a que los acreedores empiecen los procesos judiciales para recuperar sus recursos.

“Hilbo solicitó hace tres años entrar al Hospital de Empresas, no cumplió los requisitos y se le ha ido ampliando los plazos, pero hace un mes se aprobó la resolución negando su ingreso”.

El ministro de Producción, Javier Hurtado, alertó el viernes sobre este tema. Dijo que Hilbo y Texturbol podrían ser rematadas. Ayer, en contacto con este medio, el ministro aclaró que “este tema se encuentra dentro del ámbito de las atribuciones y competencias de la Superintendencia de Empresas, cuyas resoluciones en estricta aplicación de la ley, las asumimos en cumplimiento”.

El superintendente Morales confirmó que a petición de una de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), el viernes 4 se inició el remate de uno de los edificios de la empresa Hilbo en la ciudad de Oruro, aunque nadie se presentó a la puja. Hilbo tiene dos plantas industriales en El Alto y Oruro, el número de trabajadores dependientes es de aproximadamente 300.

Morales dijo que la empresa tiene una deuda de 28 millones de dólares, “y lo que tiene en propiedad es muy poco, cerca de 400 mil dólares”. “Los problemas de la empresa son por sus manejos financieros, porque los productos de Hilbo tienen mercado”.

Informó que la maquinaria y el edificio en El Alto ya se dieron como pago adelantado al Banco Nacional de Bolivia. Con relación a Texturbol, dijo que esta empresa solicitó su liquidación voluntaria, pedido que fue negado.

El administrador general de Hilbo, Alfonso Molina, afirmó que la empresa se comunicará con La Razón cuando tenga una posición sobre el tema. De igual manera, este medio trató de contactarse con el principal ejecutivo de Texturbol, pero éste no contestó su teléfono móvil.

miércoles, 19 de marzo de 2008

La reguladora de empresas lanza un sistema antiquiebras

La Superintendencia de Empresas pondrá en ejecución el “Sistema de Alerta Temprana” para evitar la quiebra de las empresas. El beneficio será gratuito, voluntario y tendrá carácter confidencial.

El consultor encargado del diseño del proyecto Gustavo Peredo explicó que la estrategia permitirá realizar un diagnóstico integral oportuno de la compañía para prevenir posibles dificultades en su desempeño que en el corto, mediano y largo plazo pueda derivar en su cierre.

Para acceder al servicio, las empresas interesadas deberán presentar periódicamente sus estados financieros a la reguladora del sector.

Pueden participar las compañías grandes, medianas y pequeñas y de diferente razón social. Los requisitos son: estar inscritas en el Registro de Comercio de la Fundación para el Desarrollo Empresarial (Fundempresa), presentar estados financieros anuales.

Peredo aseguró que una vez identificadas las dificultades de gestión, se darán sugerencias para que las empresas puedan corregir sus deficiencias.

El procedimiento

En base a los estados financieros, los técnicos realizarán una evaluación para detectar los problemas que puedan presentarse al interior de cada firma.

Ese examen permitirá verificar si la compañía se encuentra en un nivel esperado (luz verde), de precaución (amarillo) o de riesgo (rojo).

Para calibrar esas variables, la Superintendencia evaluará cuatro áreas: a) finanzas, b) producción, c) mercado y d) recursos humanos.

En el primer nivel se analizará los rangos de solvencia de la empresa: el equilibrio que debe existir entre los activos (bienes y cuentas a favor de la empresa) y pasivos (obligaciones), niveles de endeudamiento, ventas y capacidad de generación de utilidades.

En el caso de los mercados, se medirá la cartera de clientes, proveedores, cumplimiento de obligaciones, gastos de comercialización y ventas, que se debe contra un nivel adecuado. Esto para que la compañía no pase al semáforo amarillo o rojo.

En el tercer nivel se analiza el patrimonio, la inversión, la rotación de inventarios. En materia de recursos humanos se toman como parámetro los gastos operativos de personal, salarios, cargas sociales, seguros contra accidentes laborales y aportes a las Administradora de Fondos de Pensiones (AFP).

Según Peredo, si el personal está mejor “atendido” y motivado, eso generará un mayor rendimiento y coadyuvará a que las otras variables mejoren. Por ejemplo, a que las ventas crezcan, y con ello se obtengan utilidades superiores.

En base a este análisis se identificarán con precisión los problemas empresariales y la Superintendencia de Empresas podrá dar sugerencias para que las compañías interesadas las adopten si así lo quieren.

Según Peredo, además de la alerta temprana, el registro trae beneficios adicionales como la formalización de las empresas y el acceso a financiamiento