sábado, 6 de diciembre de 2008

Amcham advierte que se racionará la electricidad en marzo y abril de 2009


Según el Gobierno, durante 2008 se logró cubrir la demanda y quedó un saldo de 15 por ciento. Entre 1996 y 2002 se invirtieron 70 millones de dólares, en promedio, cada año.

Un estudio presentado por la Cámara Americana de Comercio de Bolivia (Amcham) advirtió ayer que en marzo y abril del año 2009 habrá mayor demanda de electricidad frente a una menor oferta de energía, situación que desembocará en un racionamiento en el consumo y cortes eléctricos. El Gobierno niega esta situación y asegura que la provisión está garantizada al menos hasta 2011.

El análisis, realizado por Roberto Orihuela, fue presentado el viernes por la Amcham bajo el título “El sector eléctrico en Bolivia: Situación actual y propuestas viables”.

Los datos toman en cuenta las inversiones de empresas públicas y privadas que participan en la generación, transmisión y distribución de electricidad establecidas en todo el país entre los años 1996 y 2008.

De acuerdo con las cifras obtenidas de las proyecciones del Comité Nacional de Despacho de Carga (CNDC), en marzo del próximo año habrá una demanda de 1.037,3 megavatios (mW), pero la capacidad disponible llegará a 1.025,7 megavatios, por lo que faltarán 11,6 megavatios. En abril la necesidad aumentará a 1.067,4 megavatios, pero sólo se dispondrá de 1.053,3; harán falta 14,1 megavatios.

En 2010 la situación tiende a sufrir una crisis en el tercer mes, cuando se requerirán 1.114,9 megavatios y sólo se contará con 1.101,7; el desfase será de 13,2 megavatios, dice el informe técnico.

La situación no se extenderá a los doce meses por la crisis económica mundial que afectó a la minería, el rubro que más energía consume.

Acerca de los datos, el ministro de Hidrocarburos, Saúl Ávalos, aseguró que durante 2009 y hasta 2011 “no habrá racionamientos” porque se están haciendo inversiones en proyectos que incluyen dicho periodo. Sin embargo no dio una cifra total de las inversiones. Afirmó que la demanda está cubierta para 2009 con una producción de 1.200 megavatios frente a una demanda de 1.000 megavatios.

Para 2010 se prevé un requerimiento de 1.126 megavatios y la generación de 1.314. La autoridad informó que este año se necesitaron 943 megavatios y que se generaron 1.119, o sea, hubo un excedente del 15 por ciento.

El presidente de la Amcham, José Luis Contreras, alertó de que si la demanda sólo tiene un crecimiento “normal”, el equilibrio entre producción y requerimiento puede mantenerse, pero de darse inversiones grandes en la industria habrá que racionar el consumo doméstico. Además, dijo el especialista, se debe tomar en cuenta la tendencia de la actividad extractiva.

Causas del déficit

Las causas señaladas por el estudio para la crisis del próximo año son: la caída de la inversión en el sector y la emisión de dos decretos: el 29269, que afecta a la parte de generación porque recibe menos ingresos por la reducción en 20 por ciento de la tarifa básica, instituida por el Gobierno nacional como una medida social; y el decreto 29599, que afecta la recuperación de las inversiones.

De acuerdo con el estudio, en el primer periodo de inversiones, entre 1996 y 2002, se alcanzó un promedio de 70 millones de dólares anuales. En cambio, en un segundo momento, entre 2003 y 2007, la cifra de inversiones cayó hasta los 12 millones de dólares. Este año, sólo la termoeléctrica Guaracachi anunció una inversión de diez millones de dólares.

El ministro Ávalos reconoció que desde 2002 no se hicieron inversiones importantes para generar la electricidad necesaria para satisfacer la demanda del mercado nacional.

Explicó que para mediados de 2009 se trabaja en la conclusión de obras en Guaracachi, que generará 82 megavatios, aunque no precisó el monto que demandó la obra. El otro proyecto tendrá un valor de 100 millones de dólares, en Entre Ríos, para producir 100 megavatios, que se sumarán al abastecimiento del sistema integrado nacional al concluir el próximo año.

Contreras señaló que ambos proyectos “no cambiarán significativamente el perfil de la producción eléctrica”.

Según el análisis de Orihuela, la ampliación de generadoras hidroeléctricas depende mucho de los fenómenos climáticos, que pueden actuar a favor, como en Corani y Zongo, cuyos embalses se colmaron gracias a las abundantes lluvias. Sin embargo, también pueden actuar en contra, como sucedió en estas mismas centrales durante 2005, cuando fueron afectadas por el clima y decayó su producción en 9 por ciento.

Contreras afirmó que, tomando en cuenta la situación de la producción de gas en el país, insuficiente para la exportación a Argentina y para el abastecimiento local, existe un riesgo en su aprovisionamiento.

La situación no escapa a los cálculos del Gobierno, que apuesta a una producción hidroeléctrica. “Ya no quisiéramos utilizar mucho gas para producir, sino tener electricidad a base de energía renovable”, señaló Ávalos.

Más datos del estudio

Las inversiones en hidroeléctricas son desplazadas por las termoeléctricas.

La subvención del gas es un beneficio para preferir un proyecto termoeléctrico.

Los proyectos de inversión demandan entre 15 y 20 años para las hidroeléctricas.

Con las termoeléctricas se requieren entre cinco y siete años de espera.

El desarrollo de la electrificación rural depende del sector público a cargo de ENDE.

Entre 2006 y 2007 se evidenció una mayor inversión de las prefecturas y municipios.

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