martes, 11 de noviembre de 2014

Stevia Dul-C de Frecosvick: rigor de calidad y obra social

Protegidos de pies a cabeza, con overoles, cascos, botas, guantes de neopreno y máscaras antigás, atendiendo las máquinas en una cámara oscura y con una luz fluorescente, y en el aire un intenso olor a alcohol y clorofila. Algo más de seis trabajadores (todos ingenieros químicos) van ejecutando cada una de las fases para lograr un producto muy valorado para la salud y que, por tanto, deberá responder a las medidas de calidad: la stevia.

Se trata de Frecosvick, una empresa que nació hace 14 años con un cosmético de camuflaje militar, y que hace 10 incursionó en la jalea dietética y en lo que ahora es su producto estrella: stevia Dul-C.

Su propietario y gerente general es Frecosvick Moisés González, magíster en ingeniería industrial (actualmente con cursos para un doctorado) y de quien la empresa tomó el nombre.

“Todo esto, lo hacemos velando no sólo por la seguridad de nuestro personal, sino también por la calidad del producto”, explica el propietario al mostrar toda la protección industrial del personal y los ambientes de la factoría.

La stevia pasa por un proceso que comienza en un molino esmaltado. De ahí, pasa a un proceso denominado espectofotogrametría, un sistema de desclorofilización, mediante luz fluorescente (fría), con focos que producen una irradiación focalizada, que permite descomponer la estructura de la stevia y evaporar la clorofila. Este proceso elaborado de forma natural permite prescindir de aditivos.

Otra de las fases que distinguen a la fábrica es la parte de los biocatalizadores donde se aplica al producto 375 grados Gay Lussac para permitir la evaporación de la clorofila. Sólo para poner un ejemplo, una cerveza tiene 6 grados y un alcohol de quemar 96. Finalmente viene la parte del envasado y pesado con balanzas de alta precisión.

Cada frasco debe tener los cien gramos, que viene con una minicuharilla, con capacidad para endulzar un litro de agua.
Por cada kilo de stevia como materia prima, se logra 300 gramos del producto final.

La stevia de Frecosvick cuenta con tres registros sanitarios: del Servicio Departamental de Salud (Sedes), del Servicio Nacional de Inocuidad Alimentaria (Senasag) y de la FDA para exportaciones.

Además, se encuentra en trámite de un nuevo certificado internacional denominado Precio Justo, debido a que los productores de stevia de Chapare (Ichoa, Chimoré, Entre Ríos) reciben por la materia prima un precio por encima de lo que pagan otras empresas. “No sólo compramos la stevia de primera, sino también la de segunda y hasta su descarte”, que a la empresa le sirve en una fase del proceso llamada de biocatalizador.

Las ventas son al por mayor y menor en tiendas, farmacias y supermercados de Cochabamba, Santa Cruz y La Paz, además de Estados Unidos, Perú, Chile, México y Alemania. La empresa produce entre 800 a 1.200 kilogramos por mes.

Quienes deseen hacer sus pedidos pueden llamar a los teléfonos 71762715, 4796709 y 4254885. También pueden visitar su página web www.frecosvick.com.

ALTA PUREZA

Cómo reconocer

• Hay tres formas de reconocer la pureza de la stevia, dice Moisés González, mientras se plantea hacer una demostración con su propio producto.

• Uno, mojar la stevia con algo de agua y frotarla en los dedos. Si el producto es puro no se pegará: una stevia de calidad no tiene glucosa.

• Otras empresas añaden maltodextrina o crema de maíz, que hace que la stevia se vuelva pegajosa. Esta sustancia añadida “de contrabando” no es nociva para la salud, pero estira la stevia y se está engañando al cliente.

• Dos, el producto final debe oler a hierba mate, no a químico ni a coca. Los malos olores deberían evaporarse con la clorofila.

• Y tres, el producto disuelto sale fácilmente de la ropa.

• La stevia Dul-C, de la Corporación Frecosvick, pasa las tres pruebas.

Obras sociales

• La empresa realiza también obras sociales y campañas de educación en salud.

• Durante el último invierno se confeccionaron 800 ponchos que se distribuyeron a trabajadores, indigentes, chicos de la calle y otros.

• Originalmente, lo que se hacía era distribuir chamarras, pero como sólo se lograban 100 por ese precio, se optó por los ponchos, que daban mayor cantidad.

• También se participó del festival Vivir con diabetes.

• Además se apoyó a las familias afectadas por los deslizamientos en la zona sud de La Paz en Kupini.

• Se recolectó ropa para ayudar a las familias víctimas de las últimas inundaciones en Beni.

• Los trabajadores, alguna vez, se han sumado incluso a las tareas de apagado de incendios en el Tunari. El gerente, que es magíster en ingeniería agroindustrial, era antes rescatista, y no puede evitar evadir la llamada, comenta.

• Para el último sábado de noviembre, la empresa prevé organizar la feria de la salud. Estará avisando los detalles en próximos días.

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