jueves, 3 de julio de 2014

Un complejo operativo concluyó con el envasado de 50.000 botellas de 'Agua del Silala' para la cumbre del G77

En un complejo operativo, más de 30.000 litros de agua de los manantiales del Silala, en Potosí, fueron transportados por 1.300 kilómetros de carretera, procesados y luego envasados en un hecho sin precedentes en los más de 100 años de la controversia con Chile por el desvío de este recurso. El objetivo fue presentar el producto como la bebida oficial de la cumbre del G77+China que se realizó en Santa Cruz el 14 y 15 de junio.

El proceso empezó tres meses antes de su presentación oficial. Los ejecutivos de la empresa embotelladora La Cascada propusieron al Gobierno, a través de la Cancillería, ofrecer un producto conmemorativo en el evento internacional, pero recibieron una contrapuesta: que sea con aguas de los manantiales de Quetena Chico, que se encuentran en la provincia Sud Lípez, en la frontera con Chile.

En 1908, la compañía inglesa Antofagasta Railway canalizó artificialmente y desvió estas aguas hacia territorio chileno, lo que hasta el momento no fue resuelto y es parte de la controversia entre ambos países, junto a la demanda marítima y el desvío del río Lauca.

El gerente general de La Cascada, José Salome, contó a La Razón Digital que aceptó el desafío de las autoridades de Gobierno y reconoció que “la logística (para cumplir con el objetivo) fue complicada” por la distancia y otros factores.

“El primer punto y más importante era garantizar la calidad del agua que obtendríamos de los manantiales. Al no ser una reserva protegida ni aislada, temíamos encontrar focos de contaminación que compliquen el tratamiento de potabilización del agua”, explicó. Dijo que un grupo de expertos fue trasladado al lugar, donde “en un radio de 1.000 metros, aproximadamente”, fue elegido uno de los ojos de agua con la mayor cantidad del líquido.



Posteriormente al menos 31.000 litros del reservorio, que discurre hacia Chile, fueron trasladados por 1.300 kilómetros de carretera hasta Santa Cruz de la Sierra en un camión cisterna de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). En este trabajo fueron controlados los detalles de inocuidad como los procesos de obtención del agua, carguío, limpieza y esterilización de la cisterna.

“A la par de enjuagues con agua ozonizada tuvimos que llenar de vapor el cisterna durante 90 minutos a 70 grados centígrados”, contó Salome. Detalló que el proceso fue realizado en la planta de La Cascada, en El Alto.

Una vez que el agua fue entregada a la planta de La Cascada en Santa Cruz fue sometida a un tratamiento estándar de esterilización, filtración y ozonización para garantizar su inocuidad y conservar su condición física y química. “Es inodora, Incolora e insípida, de dureza baja, PH neutro, alcalinidad total 30 PPM y los sólidos disueltos en suspensión TDS 140 PPM”, comentó el gerente.

Dijo que al final un total de 50.000 botellas de ‘Agua del Silala’ fueron entregadas para la cumbre del G77+China. El presidente Evo Morales presentó el 14 de junio el producto. "Es agua de la soberanía y elaborada con aguas manantiales, aguas del pueblo boliviano”, sostuvo.

El envase de 600 ml incluye una etiqueta conmemorativa a la cumbre G77+China. La palabra “Bienvenidos” se encuentra impresa en nueve idiomas y en la parte central aparecen las banderas de los 133 países que componen el bloque. En la parte inferior resaltan imágenes del Salar de Uyuni, la Puerta del Sol, la Laguna Colorada y los nevados del Huayna Potosí e Illimani, además de las Misiones Chiquitanas. Cada tapa rosca de ‘Agua del Silala’ consideró un color de la bandera boliviana.

“¡Está deliciosa y dulce¡, ¡Es diferente al agua de grifo¡, fueron algunas de las expresiones de quienes bebieron el agua del Silala en el G77.

“Queríamos que fuera un souvenir, que quien la tenga en la mano se distraiga con toda la información que existe en ella”, explicó Salome, quien agradeció el apoyo de las empresas Kevlar y Sagitario por diseñar e imprimir la etiqueta. No obstante, evitó hablar sobre el presupuesto que demandó la iniciativa y de posibles nuevos procesos de esa naturaleza.

“Está difícil, pero posible. Inicialmente se necesita proteger los manantiales, segundo aislar la zona y convertirla en una reserva acuífera como corresponde y lo demás es ingeniería y Marketing”, comentó.

La Gobernación de Potosí anunció en reiteradas oportunidades que aprovechará el recurso natural de Quetena Chico. Incluso instaló piscinas para la cría de truchas y tiene pendiente la instalación de una planta embotelladora.

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