miércoles, 10 de agosto de 2016

Kompany, las primeras frazadas eléctricas hechas en Bolivia

Como si el frío de La Paz no fuera suficiente motivo, los hermanos de Cardona recordaron la ocurrencia que tuvo su padre sobre un artículo que era importante en su hogar. La idea: fabricar frazadas eléctricas en Bolivia, las primeras que se elaborarían en el país y así fue.

Hace una década, Marco Antonio Cardona retomó con apoyo de sus hermanos aquella idea durante una conversación después del fallecimiento de su padre. Años después se fabricaron prototipos y realizaron pruebas, a base de algunas muestras que obtuvieron de empresas estadounidenses. Para 2007, el emprendimiento estaba consolidado y las frazadas Kompany estaban listas para salir a la venta.

"Las frazadas nacieron con unos controles que fueron desarrollados por nosotros y en Bolivia al 100% (...). Somos la primera fábrica en el país que se dedica a esto, en este ámbito no sólo se trata de producir, sino de probar su calidad y seguridad”, detalla Marco Antonio Cardona.

Dejar la frazada conectada durante una semana monitoreando la temperatura con una computadora cada hora, derramar café y otros líquidos para averiguar si se producía algún corte o peligro de electrocución fueron algunas de las verificaciones que se llevaron a cabo.

En la zona de Achachicala, en La Paz, se encuentra la empresa Pintec S.R.L. Dentro de ésta se elaboran varios productos, entre los que están las frazadas eléctricas, mantas eléctricas para oficina, edredones, frazadas térmicas, sleepings para bebés y una gama de productos, cuya finalidad es combatir el frío en diferentes ámbitos de la cotidianidad.

Las frazadas eléctricas bolivianas han llegado a Argentina, Perú y Chile. Los principales clientes son hoteles, incluidos los ubicados en el Salar de Uyuni.

Competencia y ventajas

A partir de las dos plazas, estas frazadas eléctricas tienen dos controles de temperatura. Cada persona puede controlar el nivel de calor que desea, en la mitad de la cama que le corresponde.

La principal ventaja del uso de las frazadas eléctricas, según asegura Cardona, en comparación a las estufas de gas o eléctricas, es que se obtiene calor constante gastando la misma energía que un foco de 60 Watts.
"Si una persona utiliza la frazada eléctrica por ocho horas durante un mes, a máxima temperatura, la factura de luz se tiene que incrementar en siete bolivianos con 80 centavos, nada más”, sostiene Cardona.


En la actualidad, Kompany continúa siendo la única marca que produce frazadas eléctricas en Bolivia, en tamaños desde una a tres plazas, cuya principal competencia son las marcas importadas, o que llegan al país a través del contrabando.

Avances de tercera generación

De la primera generación de frazadas eléctricas que se lanzaron al mercado en 2007, hoy se ha llegado a la tercera generación.

Entre las ventajas tecnológicas, según la empresa, las frazadas incluyen actualmente un sensor ubicado a la altura de los pies que determina la temperatura de éstos. En función a ello, se apaga o enciende el dispositivo para mantener a la persona a una temperatura constante, establecida previamente en el control que consta de 10 niveles de calor.

Adiós efecto electromagnético

Según explica Cardona, esto implica una serie de ventajas, una de las más importantes es que el cable, por el que pasa la energía eléctrica, es más resistente, genera un calor más constante y elimina el efecto electromagnético.

Una de las principales críticas hechas a las frazadas eléctricas es que provocan problemas en la salud por el tema de los campos electromagnéticos. Uno de sus detractores es el doctor y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile Andrei Tchernitchin que manifestó que uno de sus riesgos era que aumentaba la posibilidad de sufrir cáncer.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) después de en una revisión profunda de las publicaciones científicas, concluyó "que los resultados existentes no confirman que la exposición a campos electromagnéticos de baja intensidad produzca ninguna consecuencia para la salud”.

La OMS determinó además que "no se han encontrado incrementos grandes del riesgo de ningún tipo de cáncer, ni en niños ni en adultos”.

Cardona concuerda y señala que no existe ningún estudio concluyente respecto a los efectos negativos de las frazadas eléctricas. "Sin embargo, nosotros hemos aumentado la seguridad en este caso anulando el efecto electromagnético con un tipo de cable (...), ello para evitar cualquier susceptibilidad”.

Para Rodolfo Cardona, la inversión de tiempo y tecnología tiene como finalidad fabricar un producto hecho por bolivianos. "Tenemos el orgullo de que es algo que hemos creado en el país y estamos mostrando algo concebido y materializado en una empresa nacional”.


La recomendación de la empresa para tener un sueño reparador es conectar la frazada eléctrica una hora antes de ingresar a la cama a máxima temperatura, después reducirla a la mitad.

Para esta empresa, adquirir una frazada eléctrica -que tiene entre 15 a 20 años de vida útil- "se trata de una inversión que genera un descanso reparador”.

Datos sobre frazadas y contactos

Web Frazadas eléctricas Kompany tiene una página web: www.frazadaselectricas.com y también cuenta con una página en Facebook: Frazadas eléctricas Kompany. En ellas se encuentran los números de contacto y los puntos de venta, uno de ellos es la cadena de supermercados Ketal.
Garantía Cada frazada cuenta con una año de garantía. Luego de ello, si se tiene algún inconveniente, se puede acceder al servicio técnico de la empresa con un costo adicional. La vida útil de cada pieza es de 15 a 20 años.
El costo de las frazadas oscila entre los 350 a los 800 bolivianos.
Detalles Las frazadas se conectan a una fuente de energía 220 Watts.
Producción La producción de las frazadas eléctricas se planifica anualmente y comienza en verano. En la última gestión se produjo alrededor de 1.200 unidades.
Promocionales La empresa Pintec S.R.L. tiene una variedad de productos promocionales enfocados a instituciones, como canguros, bolsos, frazadas, entre otros.



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