sábado, 16 de julio de 2016

Formando mecánicos automotrices



El Centro de Enseñanza Técnico Automotriz C.E.T.A nació el año 1973, su experiencia la convierte en una excelente opción al momento de elegir una carrera. Los grandes desafíos planteados y la innovación constante en diferentes aspectos como la tecnología, la distinguen en el medio.

“Siempre me gustó mucho la parte mecánica, estudié en el Tecnológico Pedro Domingo Murillo de La Paz, hice viajes de especialización a Brasil, estuve en la Fábrica de Pistones y Cojinetes Mahle. Por otro lado, realicé prácticas en talleres especialista en tractores Caterpillar, hice algunos otros estudios más y regresé a Bolivia para transmitir mis conocimientos a los estudiantes. Inicialmente fue algo pequeño, con pocos alumnos, pero les gustó mucho las lecciones y las complementé con diferentes estudios, producí algunas maquetas, motores seccionados para facilitar el estudio y hacerlo más práctico. Posteriormente fuimos ampliando el lugar ya que cada vez eran más alumnos, fuimos complementando con diversos aspectos, ya que el edificio fue diseñado exclusivamente para el Instituto, fui dándole un acabado lo más perfecto posible y percibí que los alumnos se sentían que cada vez más alegres”, cuenta Orlando Durán Velasco, fundador de C.E.T.A.

C.E.T.A

“Comenzamos con tres alumnos, el siguiente año fueron diez, después 20, 30 y así progresivamente. Todo lo que ahorraba, a través de los ingresos, lo reinvertía en nuevos equipos y material para lograr un estudio lo más perfecto posible”, indica Durán.

Los profesores también fueron aumentando al pasar el tiempo y realizaron diferentes especialidades para brindar más conocimiento a sus estudiantes.

Actualmente el Centro cuenta con 2.000 alumnos en las dos carreras: Mecánica Automotriz y Electricidad y Electrónica Automotriz.

“En vista de que la tecnología fue avanzando, invadió mucho el sistema electrónico, tuvimos que derivar y hacer otros institutos para que esto se lleve a cabo. En la carrera de mecánica automotriz, evidentemente se enseñan motores a gasolina, diesel, transmisión, cajas de cambio, frenos, en la otra carrera se ve toda la parte electrónica donde se utilizan complejas computadoras. Nos caracterizamos porque siempre estamos innovando en tecnología, compramos equipos modernos, por ejemplo, ya no se trabaja en el suelo, se tienen dispositivo que son unos elevadores hidráulicos que mantienen los vehículos altos para inspeccionar la parte alta como baja, además contamos con diferentes equipos (computadoras) para diagnosticar, se tienen los escáner donde se puede identificar las fallas del auto”, cuenta.

“Siempre he pensado en grande, deseo que se tenga un perfeccionamiento amplio para los alumnos, quisiera tener más equipos de elevadores. El sueño es seguir equipando y lo estamos haciendo, vamos avanzando con los equipos electrónicos para poder diagnosticar diferentes áreas del vehículo, estamos trayendo equipos de Corea sobre todo. Tenemos la ambición de seguir ampliando la parte física del instituto, tenemos bancos de prueba para motores a diesel, otro banco de prueba para carros modernos, para ello tenemos todos los equipos y permanentemente estamos en constante averi guación al igual que en la parte electrónica, siempre tenemos el ingenio y el espíritu de mejorar”, explica.

LOS CURSOS

Los alumnos salen con el nivel de Técnico Superior, la duración es de tres años y C.E.T.A continúa progresando en beneficio de los estudiantes y la excelencia académica.

“En la parte teórica utilizamos el sistema de proyecciones con data display que complementa la información, los profesores son capacitados en sus diferentes ramas, inclusive los mandamos a especializarse a Argentina y Estados Unidos, para que puedan tener mayor conocimiento en distintas ramas, por ejemplo, especializados exclusivamente en motor a diesel, o gasolina.

Tenemos diferentes actividades: un grupo desarma el motor, hace una valoración técnica, pasa un informe y da sus recomendaciones, lo vuelven a armar y el motor tiene que volver a funcionar, esto los motiva mucho porque no se quedan en la parte teoría”, dice Durán.

Por otro lado, C.E.T.A tienen laboratorios para armar equipos electrónicos que pueden darle diferentes tipos de aplicaciones y se pueda controlar los vehículos desde afuera.

“Siento una gran satisfacción al ver el crecimiento del centro. El esfuerzo que le pusimos junto a mi esposa, ella ha sido el empuje para que esto se lleve a cabo y ahora mis hijos y mi yerno, le han dado el éxito que tiene”, asegura Duran.

Actualmente el centro ya cuenta con cinco mil egresados.

“Consideramos que el instituto está cubriendo un espacio que han dejado las universidades, precisamente en la parte operativa, hay muchos jóvenes que abrazan más la parte práctica. Permanentemente nos estamos actualizando para que esto ocurra y creemos que eso le agrada al alumno, ir más allá de lo teórico, una forma más táctil de aprender, auditiva y visual, para que cuando egresen puedan iniciar con su microempresa”, indica.

“Tenemos la satisfacción de que los alumnos salen bien preparados, muchos abren sus talleres aquí mismo y estamos en contacto continuo para cooperarlos en lo que necesiten, con información de nuestro banco de datos sobre todas las características del vehículo o el motor que están trabajando, por esa razón mantenemos contacto con ellos”, dice Durán, un cochabambino visionario cuyo trabajo rindió grandes frutos para esta tierra.


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